La mayoría de las incubadoras o aceleradoras trabajan sobre aquellos aspectos que consideran necesarios para el desarrollo del negocio, customer development o la consecución de resultados que permitan el crecimiento, la escalabilidad del proyecto y la recuperación más o menos breve de la inversión realizada. Hasta cierto punto tiene lógica que así sea, si tenemos en cuenta que la primera causa de destrucción de proyectos de negocio (sea startups, emprendedores sociales o pymes), es la falta de financiación o inversión y ésta es más fácil de atraer con proyectos sólidos. Sin embargo, este enfoque no parece tan lógico teniendo en cuentan  la segunda causa de muerte de los proyectos: Problemas en el Equipo.

enfrentamientoEsta situación es especialmente dolorosa y costosa cuando fracasan por este motivo proyectos muy interesantes. Trabajamos con emprendedores, con inversores y con incubadoras y especialmente de estos dos últimos, nos llegan comentarios de grandes proyectos con retornos previstos muy interesantes. pero que se hunden porque el equipo (los socios) no se aguantan o no pueden resolver las diferencias de calado que afrontan. Como ilustración, un responsable de una de las grandes fundaciones que en España se dedican a promover proyectos nos comentaba sobre un proyecto en el que se había invertido, elegido entre miles presentados y con gran futuro pero que había cambiado completamente, salvo una persona, todo el equipo 3 veces en menos de 2 años. No hay proyecto que pueda gestionar eso.

Es cierto que  casi todas trabajan también factores aparentemente relacionados no directamente con el desarrollo del negocio potenciando habilidades que pueden ser útiles como presentación, negociación (los pitch elevators, pactos de socios…) o añadiendo aspectos más o menos folklóricos (técnicas de relajación, coaching…). Finalmente los primeros insisten en focalizar sobre aspectos que complementan al negocio, mientras que los segundos son más usados como elemento diferenciador de la propuesta de valor de la propia incubadora o aceleradora.

En otro orden de cosas, respecto al negocio, existen recursos específicos que pueden ayudar a potenciar un proyecto específico (no charlas generalistas sino trabajo especifico sobre proyecto) pero la mayoría del material que ocupa a equipos es de tipo generalista, es decir se trasladan contenidos que generalmente van bien, pero que no toman en consideración la situación actual del equipo, o solo lo hacen cuando ya la situación es difícilmente reconducible. Es decir contamos con mecanismos que permiten a nuestro negocio ser proactivo pero respecto al equipo solo somos reactivos.

Todas las personas con algo que decir en tema de emprendimiento A.Ostervalder, Ash Maurya, Eric Ries, Steve Blank, hablan sobre la importancia del equipo para gestionar y procesar la incertidumbre y trabajar conjuntamente para aportar las mejores soluciones. Y esto implica una serie de cosas que hablan sobre el equipo y su capacidad para funcionar como tal, más allá de la suma de lo que aportan sus miembros.  La sensación es que hemos traducido esa importancia en algo también necesario pero no suficiente: El compromiso.

Todos hemos leído y oído sobre la necesidad de que los emprendedores estén comprometidos con el proyecto, incluso alguno establece causalidad primaria con el éxito (algo que me parece ofensivo para todos aquellos que no lo consiguen a la primera). Sin embargo yo he visto pocos emprendedores no comprometidos hasta los huesos, a pesar de impedimentos legales, administrativos, falta de fondos o de apoyo.

Un emprendedor es una persona y como todas las personas tiene expectativas, maneras de actuar y de percibir y competencias de éxito que forman su paquete de respuesta para gestionar el entorno y el proyecto de la mejor manera. Es muy competente técnicamente, está muy motivado y tiene muy clara cuál es su idea de negocio y cómo llevarlo a cabo. Y si solo fuera una persona, esto sería perfecto pero….La mayoría de proyectos implican a un equipo y esta definición se aplica a cada uno de ellos de modo, habitualmente, diferente.

La diversidad no es mala ni la homogeneidad es buena per se, para nosotros la clave está en ver hasta que punto el equipo es compatible para funcionar como tal y gestionar el “ruido” interno que implican las diferencias. La solución que trabajamos nosotros ante este reto, es el establecimiento de la compatibilidad del equipo mediante una herramienta on line y la detección temprana de las posibles fuentes de conflicto, lo que nos ayuda a establecer sistemas que puedan prevenir y manejar los conflictos producidos por la diversidad personal y gestora que aportan sus miembros. Es decir enfatizar sobre la detección más que en la solución posterior.

Mucho se ha escrito sobre el nivel de incertidumbre que afrontan los emprendedores y startups y es muy posible que hayamos enfocado las soluciones hacia el exterior para reducirlo, sin embargo, existe otro nivel de incertidumbre en el modo en que las personas encajan y funcionan para crear un equipo que sea capaz de gestionar esta incertidumbre interior para afrontar la incertidumbre exterior del modo más efectivo.

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