Es curioso que en estos tiempos de dinamismo y apertura de miras en la que la palabra innovación forma parte del vocabulario de cualquier departamento de cualquier organización, cuando hablamos de RRHH, resulta que los modelos de gestión y trabajo, salvando honrosas excepciones, son los mismos o básicamente los mismos de siempre.

El problema no es ya solo que los programas sean los mismos (desempeño, formación….) sino que las estrategias y respuestas sean, en la base,  las mismas que hace 20 años.

¿Siguen siendo las organizaciones lo mismo que hace 20 años? ¿Tienen los mismos problemas/necesidades? ¿Son los mismos retos en idénticas condiciones de mercado? ¿Son las personas y piensan de las misma manera que hace 20 años? ¿Tenemos las mismas tecnologías y herramientas que hace 20 años?

Si las respuestas son mayoritariamente sí, no sigas leyendo, este post no es para ti. Si hay mayoría de no,…….Houston tenemos un problema.

Hablando  con un amigo (que sabe un rato de gestión de la innovación) me decía que si echamos un vistazo a lo que podríamos considerar innovación en la función de RRHH, podríamos considerar agrupar las iniciativas por una serie de categorías

  • Innovación basada en lo que brilla o está de moda

Conceptos llamativos o rompedores pero que tienen una influencia muy baja sobre la gestión de la organización y el departamento. Son cosas  como la Gamificación, Intraemprendimiento -habitualmente quien lo menciona conoce poco sobre cómo funciona el emprendimiento y las implicaciones organizativas que requiere montar una estructura operativa real de emprendimiento interno- o como lo fueron Inteligencia emocional, Aprendizaje organizacional, Gestión por valor, Equipos de alto rendimiento……. (¿Alguien  se acuerda de éstos?).

Suele ser reactiva y de bajo impacto y no se suele medir en cuenta de explotación.

  • Innovación basada en los casos de éxito.

Es quizá el mejor  modo de funcionar, hacer benchmarking sobre otras iniciativas que han tenido éxito en otras empresas, es un buen modo de incorporar experiencia (conocimiento aplicado) sobre terreno no conocido. El problema es que no siempre se tiene en cuenta que en estos casos parte de la causalidad de este éxito habitualmente está influenciada por factores específicos, no replicables, que se dan en esa organización y no en otras (factores internos de la empresa o externos de mercado, competencia….) y que la metodología o proyecto innovador aprovechan para conseguir resultados. Es una buena idea adaptar lo adaptable, crear sobre lo creado para descartar aquello que no aporta y probar, probar y probar.

  • Innovación que no reside en la base de la función sino en la periferia del área. Estamos hablando de temas como Gestión del conocimiento, Intranet o red social interna, RSC… Aportará más o menos a la organización en función de lo que se impliquen las funciones y departamentos sobre los que se aplica y de los resultados tangibles que se puedan enseñar. Su eficacia suele ser temporal salvo que tenga estrategia,  recursos específicos y un roi.

Quizá uno de los principales problemas  que tiene el departamento es que la innovación de RRHH habitualmente no trabaja en relación con lo que puede aportar el área a la estrategia, necesidades  y metas de la organización, sino que es más de tipo endogámica  en temas específicos (tecnología, posiciones, alguna metodología). Un ejemplo, desde las áreas de negocio siempre se pedía una mayor rapidez y dedicación de RRHH a sus necesidades.  La mejor respuesta de que hemos conseguido dar es el business partner, que obviamente funciona, pero cabe preguntarse si es la solución o un parcheo de nuestro alejamiento del negocio (hasta tal punto que la mayoría de business partners dependen de la función de negocio donde están “empotrados” y solo funcionalmente de RRHH)

 Nos estamos convirtiendo en un área conservadora, no probamos aquello que no ha probado alguien o de lo que no tenemos referencias o que parece nuevo. ¿Cómo podemos innovar así?.

Hace tiempo, el resto de funciones se quejaban de nosotros, como área, porque éramos los de las ideas raras e inútiles porque no podíamos medir su eficacia. Hemos madurado y ahora podemos, pero eso no nos debe hacer  más prejuiciosos,  sino más experimentados.

A mi amigo le extraña el poco peso que tiene la función en todo lo que atañe a innovación, y a mi también.  La innovación es también nuestra,  hemos de fomentar, participar y aportar creando las condiciones y estructuras necesarias para hacerlo, pero también hacerlo, dejad de leer artículos y tendencias y …… probar, probar y probar cosas diferentes.

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