Si tomamos  los números puros, podríamos decir que si, puesto que el porcentaje de hombres y mujeres emprendiendo es más que sensiblemente favorable a los hombres. Hasta ahí llegan la mayoría de las estadísticas y los “perfiladores” (fabricantes de perfiles, pueden hacer un perfil casi de cualquier actividad y con encuestas y el adecuado tratamiento estadístico correlacionarlo con cualquier variable y dar lugar a las más locas relaciones entre variables). La cuestión existe así que surge un nutrido grupo de “creadores de opinión” para determinar cuál es la causa del innegable sesgo hacia un género, donde puedes llegar a oír tonterías tales como que las mujeres no toleran bien la incertidumbre (o al menos peor que los hombres). A los primeros nos gustaría decirles que correlación no implica necesariamente causalidad y a los segundos que lo normal en estos casos es que ocurran múltiples causas que expliquen los efectos y que en nuestra experiencia, la tolerancia a la incertidumbre, no es un factor de género y que aunque lo fuera, la clave no es la tolerancia sino lo que haces para adquirir certidumbre.

 Bueno entonces que pasa ¿Por qué ocurre este efecto? Pensamos que la causa es un multifactorial y no sólo una razón, exploremos:

Tradicionalmente Emprendimiento= Startup= Tech. Sin embargo, una startup es un modelo de negocio altamente escalable, no importa cuál sea su negocio, sea tech o no tech, la clave es el modelo de crecimiento rápido. Por ejemplo, una cafetería pequeña o granja no es una startup, pero un modelo de negocio de cafetería que consiga rápido éxito y crezca como la espuma sí lo es…..incorporando tecnología o no. Lo que ocurre es que los modelos tech suelen ser más disruptivos y más visibles que los no tech, con lo que vemos más modelos de Startups tech. Y la pregunta es… ¿Cuál es la proporción de hombres y mujeres en carreras tech? ¿Hay diferencias significativas? Menos, como en casi nada, no es más….. tenemos una desigualdad inicial en los números,  que es un factor para las Startups  tech.

Algunos factores educacionales o sociales o estupideces que pueden condicionar:

La edad para emprender y lo que implica. Teniendo en cuenta que el Emprendimiento no es necesariamente joven, en este caso acudimos a los fabricantes de perfiles…el  emprendedor anda por los treinta años. A los treinta años, es más que probable que ambos sexos estén en pareja y de esto llegan una serie de consideraciones:

  • Se asume que el hombre es más capaz (debe) de asumir riesgos. Desconocemos si existe una tendencia innata que determine que sea así, pero lo que si conocemos es que socialmente es aceptable que el hombre corra riesgos en una familia, pero no la mujer. Olvidamos que si hay uno que si puede asumir riesgos es porque alguien no los está asumiendo y le permite hacerlo.
  • Posibles niños. Si existen niños, el rol de la mujer ….. ¿Se complica? La cosa es la conciliación trabajo familia. En la mayoría de los casos, los niños suponen que la mujer ponga en riesgo o finalice las posibilidades de una carrera profesional y todos sabemos de la dificultad de conciliar en la empresa tradicional o de retornar con posibilidades a la que tenías. Sin embargo, aunque un emprendimiento es algo realmente absorbente, si permite modelos de trabajo que pueden conciliar mejor que los tradicionales. Así que aparentemente es una posibilidad más que viable emprender, pero…..y aquí entra la cosa….socialmente se entiende mejor que una  mujer monte una granja (cafetería) o una tienda de moda o infantil, que son modelos más adecuados (¿A la conciliación o a la educación de roles?) que lanzarse a explorar modelos de negocio menos encasillados y con mayor riesgo.

Este es propio del ecosistema, no achacable a otras razones: Un emprendedor lo es full time, y lleva un equipo de trabajo desde el minuto cero…. No importa si tengo una buena idea, necesito validarla en mercado y ahí empiezan los problemas ¿Quién me ayuda? ¿Los recursos gratuitos de las administraciones, los programas sectoriales para mujeres? Habitualmente, todos estos programas suelen ser bienintencionados pero poco eficaces porque suelen estar lejos de la realidad de mercado y, en el mejor de los casos, centrándose en desarrollar un plan de negocio más que en validar si realmente es un negocio y en cómo descubrir cliente (no suele haber mucho experto en lean startup por ahí). Os dejamos una pequeña guía que os puede ayudar al principio a deshacer las brumas y si lo que queréis es probar si puede funcionar y hacerlo gratis, éste es un buen sitio.

Volviendo al principio, no sabemos porque hay menos mujeres emprendiendo que hombres, aunque hay razones que pueden explicar parte del dato, pero si sabemos que es posible porque a pesar de ello, hemos trabajado en proyectos liderados por mujeres en pareja y con hijos.

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