Hace pocos días leíamos en La Vanguardia un artículo sobre las fórmulas alternativas que buscaban las ONG para financiar sus proyectos, y el crowdfunding suena con fuerza como un sistema alternativo e innovador, pero… ¿lo es?

La clave del funcionamiento de las plataformas de crowdfunding es presentar un proyecto o actividad en una plataforma abierta a muchos usuarios con una cifra económica necesaria para su implementación, que siempre suele ser una cifra relativamente baja. Transcurrido un tiempo, si el proyecto consigue suficientes micro donaciones para conseguir la financiación, se pone en marcha. Hasta el momento plataformas de crowdfunding han estado más orientadas a pequeños proyectos, del tipo que fueran: personales, profesionales, solidarios…., que buscaban financiación que no podían obtener de otro modo. Si el proyecto sensibilizaba o encontraba la simpatía de posibles donantes, el proyecto se llevaba a cabo.

¿Cuáles son las claves para que un proyecto triunfe o no en las plataformas?, ¿existe seguimiento posterior sobre el proyecto? ¿es más importante la idea del proyecto en sí o los resultados que consiga? ¿Son una posible solución a los problemas de financiación? Supongamos que lo son.

Desde un punto de vista operativo, implica necesariamente que existan proyectos que financiar, cuanto más concretos  e inmediatos mejor, por lo que las entidades deben ajustar su actividad a un porfolio de proyectos, más que a una estrategia de intervención. Este sistema a priori, sería más útil para las pequeñas ONG o para ONG focalizadas en un proyecto o actividad, que para las grandes.

 Por otro lado, la financiación por proyecto limita los desarrollos estratégicos, que necesitan de una financiación a largo plazo para mantener la continuidad, por lo que deberíamos instalarnos en un enfoque cortoplacista. No saber qué  proyecto conseguirá los fondos  -quizá lo consiga un proyecto menor dentro de nuestro porfolio- reafirma este enfoque.

Si no conseguimos mantener una estrategia en el tiempo para llevar a cabo nuestra misión, puede ocurrir un alejamiento de los valores de la entidad, recordemos que es una financiación por proyecto no a la entidad, conseguirían financiación los proyectos que la consigan, sean más ajustados a nuestra visión o prioridades o no lo sean.

Desde el punto de vista de la financiación, es probablemente una solución de corto plazo: es pan para hoy y hambre para mañana. La financiación por proyecto financia el proyecto pero no es sostenible para la ong como tal, estaríamos vinculando la supervivencia de la ONG, y  la de su estructura, a la del proyecto. Desde el punto de vista de la gestión económica, no vamos a explicar todas las consecuencias en tesorería y sostenibilidad de vivir económicamente al día, sin tener un periodo de ingreso garantizado.

Obviamente la dimensión de plantilla y estructura de la ONG, estaría pendiente de estas aprobaciones, lo que limita las capacidades de la organización y también su potencial de desarrollo de nuevos proyectos y  ejecución y en definitiva de supervivencia.

¿Significa esto que las plataformas de crowdfunding no sirven para nada?  Nada de eso, realmente sirven para lo que fueron diseñadas: para financiar proyectos (que no ONG) o iniciativas puntuales de coste relativamente bajo. Es posible integrarlas de modo innovador creando plataformas de crowdfunding integradas en las web de las ONG grandes o en las de las entidades de tercer o segundo nivel, con proyectos diseñados ad hoc o que puedan adaptarse a este sistema, permitiendo destinar más financiación a los proyectos estratégicos. O también podemos hacernos visibles e interesar a personas que muestran o pueden mostrar interés en nuestros proyectos u ONG.

Pero no consideramos que sea una alternativa viable de financiación para el sector. La eficacia de las mismas es la novedad, la continua frecuencia de proyectos e interactividad, pero ¿Qué pasaría si de repente aparecieran en estas plataformas cientos de proyectos a ser financiados?  ¿Estarían dispuestas las ONG a competir abiertamente entre sí? Probablemente, tener éxito,  implicaría destinar medios a sensibilizar para obtener los fondos, lo que nos llevaría de nuevo al problema actual: hemos  bombardeado a los ciudadanos con sensibilización para generar nuevos socios o donaciones, les hemos persuadido sobre todo lo que podían hacer con su donativo pero sin  ofrecer – en muchas ocasiones- resultados tangibles sobre lo que se ha hecho.

Por cierto, innovador sólo lo es en el medio (2.0), las plataformas de crowdfunding son similares a un sistema que implementó  Caritas hace muchos años y que sigue vigente: permite que personas con necesidades concretas de bajo coste, las publiciten en un pequeño anuncio para obtener financiación en páginas de la sección de religión de La Vanguardia.

Existen medios de financiación alternativos, pero exigen cambios, en nuestra manera de gestionar, en nuestra manera de ejecutar y en nuestra manera de relacionarnos con la sociedad, sin cambiar lo que somos. Tratar de mantener el status quo mientras buscamos el tesoro escondido que lo financie no hace más que dilapidar un recurso finito y prestado: El tiempo.

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