1.- Ser fieles en lo que somos buenos haciendo: No recortar linealmente gastos en la organización, podemos reducir en todo lo que es accesorio a nuestro producto o servicio,  pero nunca en aquello que nos hace diferentes,  en nuestro valor añadido. Solo podemos ser más eficientes pero sin poner en riesgo esas cualidades que nos definen. Hoy más que nunca necesitamos ser diferentes y mejores en lo que hacemos bien.

2.- Seguir en movimiento No desfallecer y ni parapetarse tras estrategias de avestruz: la situación es difícil y seria sencillo colocarse tras la bandera de las culpas de otros esperando que la situación mejore espontáneamente. No debemos  obsesionarnos con perseguir objetivos no alcanzables en estos momentos. Si ya hemos hecho lo necesario para tratar de conseguir ingresos donde los conseguíamos antes, no debemos quedarnos quietos o  anclarnos en la queja, es necesario buscar  otros caminos. Si las soluciones antes útiles no funcionan como debieran, busquemos nuevas.

3.- Potenciar y Diversificar nuestro rango de oferta: Lo que hacemos, ¿Podemos complementarlo y hacerlo más potente?,  ¿Podemos completar nuestra oferta y añadir más valor sin incrementar mucho más los costes operativos?¿ Podemos resultar más atractivos en aquello que ofrecemos?

4.- Contar con todos: es un buen momento para que no piense solo uno, involucrar a los trabajadores, becarios,  voluntarios, proveedores, clientes, los beneficiarios puede hacer aflorar aquello que no  vemos o no podemos ver, pero que puede ser una clave de mejora  y eficiencia. A los demás también les preocupa el destino de la entidad y se verán afectados si esta desaparece.

5.- Buscar alianzas: que nos complementen en lo que ofrecemos o que nos permitan acceder a nuevas posibilidades o que nos permitan compartir gastos. Olvidar las diferencias y explorar las similitudes y especialmente lo que ganamos frente a lo que perdemos.  Es posible  ceder soberanía en la gestión y decisión a cambio de más eficacia y sostenibilidad. Integrar a proveedores, distribuidores y otras organizaciones complementarias a nuestro servicio, puede mejorar la sostenibilidad de todos. Nuestros ideales y planificación estratégica están para guiarnos en el camino que nos lleva hasta nuestra misión, son un medio no el fin.

6.- Creatividad: Buscar estrategias alternativas de menor coste para hacer lo mismo, no reducir sin más o dejar de hacer cosas. Innovación y creatividad no son necesariamente más caros, puede que la solución a algunos problemas esté más cerca de lo que pensamos. Valorar temas que no valorábamos en tiempos de bonanza, como simplificar y flexibilizar nuestros circuitos internos, analizar los costes fijos y de operaciones,  profundizar en como las relaciones con nuestros proveedores o distribuidores pueden hacernos y hacerles mejores, integrar a nuestros clientes en nuestra organización, ….Que nadie lo haya hecho antes no lo convierte en inútil.

7.- Planes de contingencia: nadie conoce nuestros recursos,  compromisos,  costes operativos y fijos  y nuestra capacidad mejor que nosotros, por lo que debemos anticipar y  tratar de establecer los planes de contingencia alternativos por si  las medidas que hemos tomado no funcionan o la situación cambia. Establecer el punto crítico en las circunstancias, tiempo o en las cifras de cada estrategia y disponer de planes alternativos para poner en marcha las medidas necesarias para afrontar  la nueva situación. Esperar a que la situación cambie para pensar que medidas podríamos adoptar, es malgastar el tiempo que tenemos. La dificultad de los tiempos pide rapidez y flexibilidad.

8.- Gestionar lo que tenemos en relación con nuestros puntos críticos de tesorería: los recursos deben estar orientados a las necesidades más perentorias de la organización para mantenerse en funcionamiento y esto es para poder desarrollar lo que hace. Renegociar con proveedores, obtener créditos puente, buscar figuras alternativas de financiación, pueden ayudar, pero para que sean eficaces es necesario que conozcamos nuestras necesidades y prioridades.

Estos son 8 consejos, que podrían ser 7 o 9, pero teniendo en cuenta que el número 8 es símbolo del equilibrio entre fuerzas antagónicas, que también representa el eterno movimiento cósmico base de regeneración y de infinito y que  en China es considerado un número que representa la buena suerte, decidimos parar ahí.

Quizá no parezca una buena razón, pero bueno con la que está cayendo y por si acaso lo racional no es suficiente, si incorporar algo de irracionalidad, aunque sólo sea en el pensamiento, puede influir en que aquello que no está en nuestra mano y está en el ámbito del azar, se incline a nuestro favor, ¿Quién puede resistirse a hacerlo?.

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